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Barthélémy Toguo expone obra en Museo Picasso en diálogo con pintor malagueño

Barcelona, ​​22 sep (EFE).- El artista camerunés Barthélémy Toguo despliega su ideario artístico en el Museo Picasso en una exposición con pinturas, murales, esculturas, cerámicas, performances y dibujos, en diálogo con la obra del pintor malagueño y el propio edificio .

El director del Museo Picasso, Emmanuel Guigon, ha subrayado este jueves la importancia de la obra de Toguo en la escena artística internacional, «invitado en bienales y grandes instituciones del mundo entero, y en Camerún ha creado un paraje único, Bandjoun Station, centro de arte, residencia de artistas y proyecto agrícola ecológico al mismo tiempo».

Desde finales de los años 90, sus obras han llamado la atención de numerosos críticos y conservadores, que lo invitan a grandes exposiciones, y en 2016 fue uno de los cuatro artistas nominados al premio Marcel Duchamp, para el que presentó la instalación «Vaincre le ¡virus!» (¡Vencer al virus!) en el Centre Pompidou de París.

El artista ha confesado hoy que cuando pensaba en el diálogo que los artistas modernos mantienen con el arte africano, lo primero que le vino a la mente fue Picasso.

En su obra, en constante metamorfosis, Toguo trata temas que también se encuentran en la obra de Picasso y no fue casual que el camerunés pensara en el «Guernica» mientras pintaba la obra «Rwanda 1994», una pieza ausente en Barcelona.

Comparte con Picasso la idea de que «un artista no realiza obras para decorar los apartamentos, sino que las hace con una intensa conciencia política».

Toguo abordó además temas que también están presentes en las composiciones de Picasso, principalmente los que hacen referencia a la representación de la figura humana, a la no distinción de géneros, a la hibridación ya la continuidad entre los humanos, lo animal y lo vegetal.

Si hay un espacio en el que, en esencia, ambos artistas confluyen es en la política, pues para Toguo, «el compromiso político es un gran ejemplo de la responsabilidad que asumió el artista como ser político».

Víctima de discriminaciones raciales, el propio artista se hace eco de esa experiencia vivida en muchas de sus obras, de manera especial en la serie «Transit», que evoca la violencia de las discriminaciones en las fronteras y el exilio.

A modo de preámbulo de la exposición, en una primera sala se pueden ver proyectadas algunas de sus performances, entre ellas «The Thristy Gardener», en la que el artista riega un ramo de dólares que se han convertido en las nuevas flores inodoras del mercado .

El mundo vegetal y el árbol en concreto constituyendo un tema recurrente en el universo del artista africano: convertido en «árbol de la muerte» en «Strange fruit» (2017), del que cuelgan cabezas cortadas.

En la sala central de la exposición se muestra la obra creada por Toguo especialmente para la ocasión, una gran obra mural en la que despliega sus inquietudes: el ser humano interactuando con la naturaleza, las plantas y los animales, la alegría de vivir, pero también el dolor de la muerte que nos acecha.

En esta sala el diálogo con Picasso comienza por la elección del color azul que tanto repetía el malagueño, combinado con el rojo, uno de los colores preferidos de Toguo.

Las cuatro jarras de grandes dimensiones que Toguo ha producido especialmente para la exposición redonda evocan las temáticas de la obra mural que se muestra en la sala, que se repiten en seis platos de 1,50 metros de diámetro de su serie «Fragile Body».

La relación más directa con el artista malagueño se hace más evidente en su interpretación de «Las Meninas», aunque sin copiar miméticamente ni la serie de Velázquez ni la de Picasso.

La exposición se cierra en la primera planta del museo con la serie de 28 dibujos de «The Animal Comedy», una suerte de colección de retratos antropomórficos con cabezas de animales africanos, todos con mascarilla, pues fue pintada durante el confinamiento, con un guiño a los dibujos del libro «Animals» de Calder y «La comedia humana» de Balzac. EFE.

jo/hm

(foto)