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«Brasil fue transformado en una paria ambiental»

Por Alba Santandreu I

Sao Paulo, (EFE).- Marina Silva fue ministra de Medioambiente de Brasil, tres veces candidata a la Presidencia y un símbolo en la conservación de la Amazonía. Ahora aspira a un lugar en el Congreso para combatir el legado del presidente Jair Bolsonaro, a quien acusa de transformar su país «en una paria ambiental».

Nacida en Breu Velho, una aldea del estado de Acre, fronterizo con Bolivia y Perú, la vida de Silva está directamente vinculada a la Amazonía: pasó una infancia entre cultivos de caucho y fue allí, en el mayor bosque tropical del planeta, donde comenzó su lucha política de la mano del líder ecologista Chico Mendes, asesinado en 1988.

Más de tres décadas después de la muerte de Mendes, la fundadora del partido Red Sustentabilidad se «asusta» por la creciente violencia contra los centinelas del bosque.

Ejemplo de ello fue el reciente asesinato del indigenista Bruno Araújo y del periodista británico Dom Phillips, colaborador de The Guardian, a manos de pescadores furtivos en una de las regiones más remotas de la Amazonía.

«La continuidad de esa violencia es algo asustador. Las personas dicen que estamos viviendo un retroceso, pero en el caso de Bolsonaro no es un retroceso, es una regresión. Esa regresión está costando muy caro, no solo para la protección del medioambiente, para los activistas ambientales, sino para toda la sociedad, inclusive para el propio agronegocio», recalca.

Lula Y Silva: un «acto de legítima defensa» contra Bolsonaro

La exministra de medioambiente de Brasil Marina Silva, habla durante una entrevista con Efe en Sao Paulo (Brasil). EFE/Fernando Bizerra

Pese a su voz aguda, la ecologista -cabello recogido, cejas gruesas, collar étnico, gafas y traje de tejidos leves- mantiene siempre un tono firme y sereno, especialmente cuando se refiere a Bolsonaro.

No titubea al acusar al Gobierno del líder ultraderechista de «desmontar» la política socioambiental de Brasil y de «poner en riesgo» la democracia del país.

Fue esa amenaza, asegura, la que le llevó a reconciliarse políticamente después de más de una década con el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, favorito para las elecciones de octubre con un 47 % de las intenciones de voto, frente al 31 % de Bolsonaro .

Silva, quien llegó a ser apodada de «ecocapitalista» por su intento de combinar la defensa del planeta con el desarrollo económico, dejó el Gobierno de Lula en 2008 por sus divergencias en torno a la política ambiental y abandonó las filas del Partido de los Trabajadores (PT) que ayudó a fundar.

«El movimiento (de reconciliación) fue un acto de legítima defensa que fue hecho por la democracia, la protección del medioambiente, de los pueblos indígenas, de la Amazonía, de los derechos humanos y para combatir las inmensas injusticias que estamos viviendo», declaró.

El respaldo de la exministra a la candidatura de Lula es vista como un paso importante para conquistar apoyo entre los evangélicos, mayoritariamente favorables a Bolsonaro, quien se presenta como el guardián de la familia, Dios y la patria.

Profundamente religiosa, Silva llegó a preparase para ser monja, pero en la década de los 90 comenzó a profesar la religión evangélica coincidiendo con el empeoramiento de su salud, debilitada por un histórico de malarias, hepatitis y envenenamiento por mercurio, relacionado con vertidos ilegales en los ríos.

«Muchas personas están incómodas con el uso del nombre de Dios en vano, de la forma como Bolsonaro predica contra la fe cristiana, usando la fe para diseminar el odio, la violencia. Nada de eso tiene que ver con el cristianismo», subraya Silva, quien siempre carga una Biblia y recurre frecuentemente a sus versículos en sus discursos.

¿Regreso a un eventual gobierno de Lula?

«Brasil fue transformado en una paria ambiental»
La exministra de medioambiente de Brasil Marina Silva, habla durante una entrevista con Efe en Sao Paulo (Brasil). EFE/Fernando Bizerra

Pese al acercamiento político con el líder del PT, la candidata a diputada evita responder si aceptaría de nuevo el ministerio de Medioambiente en un eventual Gobierno de Lula, pero deja la puerta abierta a una posible invitación si se cumple el resultado de las encuestas.

«Brasil no tiene condiciones de soportar cuatro años más de Bolsonaro (…) El Gobierno (de Lula) no será apenas de un partido o de un grupo de partidos, será el Gobierno de personas que quieren ayudar a reconstruir el país», declara.

Cuestionada sobre si eso significaría un sí, la ecologista asevera: «Lo importante es que ya hemos dado un paso muy importante, independientemente de quién sea el ministro. Le presenté un conjunto de propuestas (ambiental) a Lula y se comprometió públicamente con ellas».

Edición web: JuanK Ochoa