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Calviño cierra la puerta a un salario mínimo de 1.100 euros

La vicepresidenta primera, Nadia Calviño. / efe

La vicepresidenta apostó por encontrar un «buen equilibrio» dentro de la banda aconsejada por los expertos que sea «compatible» además con empleo crear

Calviño cierra la puerta a un salario mínimo de 1.100 euros

El salario mínimo interprofesional (SMI) no subirá a 1.100 euros al mes como piden los sindicatos. Al menos no en 2023. La vicepresidenta primera, Nadia Calviño, cerró este miércoles la puerta a aprobar un alza del 10% de la remuneración más baja que hay en España, actualmente situada en los 1.000 euros mensuales por desempeñar un trabajo a tiempo completo.

Hay que encontrar «un buen equilibrio dentro de la horquilla» que han recomendado a los expertos, apostó la ministra de Asuntos Económicos. Esto supone que la subida para 2023 se colocaría entre los 1.046 y 1.082 euros al mes, repartidos en catorce pagas, que es la franja en la que el comité de sabios sitúa el 60% del salario medio español, al hilo del compromiso que adquirió el Gobierno de elevarlo a ese porcentaje final de legislatura.

Es más, estas palabras de Calviño hablando de «equilibrio» muestran una cierta discrepancia con la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, quien el pasado lunes hizo pública su postura –hasta ahora se había mantenido en un discreto silencio- de que el SMI debería elevarse hasta la franja más alta, lo que supondría por tanto 1.082 euros. Así, Calviño –preguntada a este respecto- precisó que la subida tendrá que ser además «compatible» con la creación de empleo y la bajada del paro juvenil, con lo que rebaja las expectativas de elevarlo al máximo.

Al contrario que Díaz, la ministra de Economía prefirió no respaldar una cuantía concreta. «Prefiero no decir una cifra y que en estos próximos días podamos avanzar con los agentes sociales», dijo al insistirle los periodistas sobre si es partidaria de que la subida se situé en la banda baja sugerida por el grupo de expertos.

Las discrepancias entre ambas vicepresidentas son conocidas y el conflicto que mantuvieron para elevar el salario mínimo en 2021, el año después de la pandemia, traspasó las paredes de La Moncloa y se aireó meses. Calviño era partidaria de congelarlo para acelerar la creación de empleo tras la debacle del mercado de trabajo por el efecto de la paralización de la economía que trajo la covid-19, mientras que Díaz insistía en incrementarlo. De hecho, esta decisión se retrasó hasta después del verano, cuando en septiembre se decidió elevarlo 15 euros hasta los 965 euros.

También 2022 comenzó con este salario congelado y no fue hasta febrero cuando ascendió hasta los actuales 1.000 euros.

wj en