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Cubanos decidirán matrimonio entre personas del mismo sexo en referéndum nacional


Matanzas, Cuba
CNN

El pastel con las figuritas de dos novias encima se derritió con el calor del Caribe y los invitados a la boda se preocuparon en voz alta porque uno de los frecuentes apagones en Cuba podría ocurrir en cualquier momento, pero para Annery Rivera Velasco y Yennys Hernandez Molina, el día fue uno de los más felices de su vida. vive.

Las dos mujeres se casaron en septiembre, rodeadas de un pequeño grupo de activistas LGBTQ en la ciudad costera de Matanzas. Pero su unión no es reconocida por el gobierno cubano, al menos no todavía.

Eso podría cambiar tan pronto como el domingo, cuando se espera que millones de cubanos voten a favor o en contra de una reforma importante del código familiar de más de cuatro décadas en la isla de gobierno comunista, que incluiría el paso histórico de legalizar el mismo matrimonio sexual.

“Es un derecho legal y todos debemos ser iguales ante la ley. Es una cuestión de derecho humano”, dijo Yennys Hernández a CNN momentos después de su boda en la Iglesia de la Comunidad Metropolitana, una iglesia LGBTQ amigable que es una de las pocas en la isla que realiza matrimonios entre personas del mismo sexo.

Después del servicio religioso, la pareja recordó a los amigos y familiares reunidos que votaran por el nuevo código familiar.

“Creo que todos somos iguales en cuanto a derechos, opciones, posibilidades y en cuanto a ser ciudadano y expresar esa ciudadanía. No creo que seamos menos que el resto de la sociedad”, dijo Annery Rivera, quien dijo que si se aprueba el nuevo código de familia, ella y Hernández celebrarían una boda civil que significaría ante los ojos del Estado cubano que están legalmente casado.

Según el gobierno cubano, el código de familia de 100 páginas brinda mayor protección a las mujeres, los niños y los ancianos, además de permitir que las parejas LGBTQ se casen y adopten niños.

Los miembros de la comunidad LGBTQ en Cuba han esperado décadas por este momento.

Pero algunos también temen una reacción violenta si se aprueba el código.

Después de la revolución de 1959, los homosexuales se encontraban entre los enviados a campos de trabajo conocidos como Unidades Militares de Ayuda a la Producción junto con disidentes políticos, sacerdotes y otros considerados indeseables por el nuevo gobierno de Fidel Castro. Algunos hombres homosexuales y lesbianas incluso dijeron que realizaron matrimonios falsos para evitar caer bajo sospecha.

Castro luego se disculpó por la forma en que se trataba a los homosexuales, pero el gobierno nunca ha revelado un recuento completo de cuántas personas fueron enviadas a los campos de trabajos forzados y quién ordenó su creación.

En 1979, se legalizó la homosexualidad en Cuba, aunque muchos hombres y mujeres homosexuales dijeron que todavía enfrentaban una discriminación abierta.

En 1993, se estrenó la película cubana “Fresa y chocolate” sobre la improbable amistad entre un joven simpatizante de la revolución y un hombre gay mayor y desató un debate nacional sobre el trato a las personas LGBTQ en la isla.

Durante más de una década, Mariela Castro, hija del expresidente cubano Raúl Castro, ha defendido abiertamente a través de un centro financiado por el gobierno la mejora de los derechos de gays, lesbianas y personas transgénero.

Pero el impulso por una mayor igualdad se ha enfrentado a una dura oposición tanto dentro como fuera del gobierno cubano.

En 2018, los legisladores cubanos abandonaron las disposiciones que habrían legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo en medio de temores de que una reacción homofóbica hubiera reducido la participación en un referéndum para aprobar una nueva constitución.

Al año siguiente, la policía cubana disolvió un desfile pacífico por los derechos LGBTQ diciendo que los manifestantes no tenían permiso para realizar la manifestación.

La creciente comunidad evangélica de Cuba en particular ha abogado abiertamente en contra de la aprobación del código de familia.

El pastor evangélico Yoel Serrano le dijo a CNN que si bien los evangélicos han sido más abiertos sobre su oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo, muchos grupos de la sociedad cubana tienen sus reservas.

“Creo que el 95% de los cristianos desaprueban, pero no son solo los cristianos”, dijo Serrano. “Hay comunistas que no están de acuerdo, gente materialista que no está de acuerdo. Mucha gente que cree en cosas diferentes que no están de acuerdo con los cambios que quieren hacer con el nuevo código familiar”.

Incluso en “consultas” vecinales organizadas por el gobierno en toda la isla, algunas personas que se identificaron como revolucionarios leales dijeron que no estaban seguros de cómo votarían.

“Sería desafortunado que el código no se aprobara masivamente debido a un artículo”, dijo una mujer llamada Melba, refiriéndose a la disposición del mismo sexo, en una reunión vecinal en 2021 que CNN pudo cubrir.

En las semanas previas al referéndum, el gobierno cubano presionó en toda la corte a favor del nuevo código de familia en los medios de comunicación estatales, argumentando que el nuevo código es una prueba de que la revolución de la isla, que ahora tiene más de seis décadas, es capaz de adaptándose a los tiempos.

Queda por ver si los cubanos votarán abrumadoramente para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo o si utilizarán el referéndum como una rara oportunidad para expresar su enojo contra el gobierno por los cortes de energía generalizados, la inflación galopante y los estantes de los supermercados cada vez más vacíos.

En la iglesia de Matanzas, la reverenda Elaine Saralegui Caraballo, la pastora que casó a Yennys y Annery, dijo que si el referéndum pasa o es rechazado, la lucha por la igualdad plena aún debe continuar.

“Tengo fe en que el amor ganará”, dijo. “Si es un “Sí” o un “No” es lo mismo. Le decimos a nuestra comunidad que nadie puede quitarle su valor, quién es usted”.