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El Ibex limita su caída al 5,5% en un año pésimo para la inversión
ALBA CLARO Madrid

No ha sido un buen año para los inversores. Los números rojos se han extendido por todo el mercado y lo que a principios de enero se presentaba como una gran oportunidad para revalorizar los ahorros, doce meses después aparece como el patito feo de las carteras.

Prácticamente no ha habido refugio para nadie salvo, quizás, las materias primas energéticas o las mismas cuentas bancarias, donde los depósitos empiezan a vislumbrar cierta rentabilidad al calor de las subidas de tipos de los bancos centrales, los grandes jugadores del ejercicio.

Pero el balance de la mayoría de los índices bursátiles es negativo al cierre de 2022. Y, en un hecho casi sin precedentes, esta situación ha venido acompañada de una caída generalizada del precio de los bonos, con una caída del 16% en el Índice Aggregate de Bloomberg ( un indicador que agrupa el precio de los bonos soberanos de las principales economías del mundo).

El resumen del año es claro: todos pierden. Los arriesgados y los conservadores. Estos últimos son, de hecho, los que más han sufrido con números rojos históricos. No es para menos. Nadie podría haber previsto el estallido de la guerra en Ucrania y la crisis energética. Tampoco el fin abrupto de las políticas monetarias expansivas para combatir la inflación galopante que, por su vertiginosa velocidad, pronto desató el pánico por la recesión económica.

El Ibex limita su caída al 5,5% en un año pésimo para la inversión

En este entorno en el que la ‘incertidumbre’ ha sido la palabra estrella entre los gestores de activos, la bolsa española ha sabido resistir con una caída acotada del 5,56% para el Ibex-35 acumulado en el año.

El selectivo despide así este insólito 2022 en 8.229 puntos –tras perder otro 1% el viernes–, lejos de los 8.713 en los que empezó el año, pero con pérdidas mucho menos agresivas que las registradas en otras bolsas de clase mundial. En Europa, las caídas medias superan el 10%. Pero peor ha sido el balance final de Wall Street, que ayer cerró su peor año desde 2008, en pleno estallido de la crisis financiera. Las caídas superan el 10% en el Dow Jones, pero se disparan hasta el 20% en el S&P 500 y superan el 36% en el Nasdaq, el indicador que agrupa a los grandes valores tecnológicos.

Los números rojos habrían sido, sin duda, mucho más abultados en la Bolsa española, de no ser porque el Ibex-35 ha jugado con clara ventaja sobre el resto. De la misma manera que durante la pandemia se vio perjudicado por el enorme peso del sector turístico, este 2022 ha contado con el apoyo de la banca, uno de los sectores con mayor representación del selectivo y, sin duda, uno de los más beneficiados. por el entorno de subidas de tipos de interés.

El Ibex limita su caída al 5,5% en un año pésimo para la inversión

Con el Banco Central Europeo (BCE) subiendo su tipo de referencia del 0% al 2,5% en un plazo de apenas cinco meses -comenzó las subidas en julio-, las entidades financieras cotizadas han liderado las subidas de la tasa anual acumulada. CaixaBank fue el valor más alcista del año (+52%), seguido de Banco Sabadell (+48,8%). Bankinter también ha sumado cerca del 40%.

La distribuidora Logista, recién llegada al Ibex-35, se cuela en el ‘top 5’ del selectivo nacional, al incrementar su cotización un 34,62%, al pasar de 17,53 euros a 23,6 euros al cierre de este viernes.

Por el contrario, las mayores caídas del año las acumulan Fluidra (-58,75%), Rovi (-51,13%), Cellnex (-39,58%), Grifols (-36,19) y Colonial (-27,15%).

La fortaleza de varias acciones relacionadas con la energía también ha ayudado a compensar esas caídas. Destaca sobre todo el caso de Repsol, con una subida del 42% en un año en el que el precio del barril de Brent ha pasado de 79 dólares a 84 dólares. Es una subida del 6% que se suma al 60% que se disparó en 2021. Pero sin duda son niveles mucho más moderados que los 130 dólares que se alcanzaron en marzo, justo después del estallido de la guerra.

El movimiento también se produce en un año marcado por el ‘efecto divisa’, con una fuerte revalorización del dólar que ha llevado al euro a perder incluso la paridad con el billete verde.

Precaución, la estrategia estrella

De cara a las próximas sesiones y al
inicio del nuevo ejercicio, la cautela vuelve a ser la recomendación estrella de los directivos. El consenso anticipa que será un año mucho más tranquilo para la renta variable, que poco a poco irá recuperando el terreno perdido. Ven más opciones en renta fija, considerando que las tasas de interés tocarán techo a mediados de año, con lo que los bonos tendrán más recorrido tras el ajuste abrupto de 2022.

Desde el departamento de análisis de Bankinter añaden que la guerra de Ucrania ha perdido parte de su «capacidad de influir en el mercado». Y siempre con la máxima prudencia, señalan que “el binomio rentabilidad-riesgo permite ya un panorama más favorable para la renta fija y las bolsas” para los próximos meses. Un año que, una vez más, estará marcado por las decisiones de los bancos centrales.