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La demanda por la última emisión del Tesoro se dispara a 87.000 millones

El fuerte apetito de los inversores permite al organismo colocar 13.000 millones en una subasta sindicada a diez años

La demanda por la última emisión del Tesoro se dispara a 87.000 millones

CLARA ALBA Madrid

Los inversores se comen, casi literalmente, la deuda española. El Tesoro Público emitió el miércoles 13.000 millones de euros en un nuevo bono sindicado a 10 años, la segunda mayor emisión de su historia por volumen. Algo que se ha producido gracias a que la demanda ha superado los 87.000 millones de euros, también la segunda mejor que se había registrado hasta ahora.

El récord de ‘peticiones’ lo sigue ostentando la subasta sindicada que se celebró en abril de 2020, cuando se alcanzó una demanda inédita de 97.000 millones de euros, justo después de que el Banco Central Europeo (BCE) anunciase su programa de compras de activos frente a la pandemia. Este tipo de operaciones se realizan al margen del calendario oficial del Tesoro; y se caracterizan porque el organismo contrata a numerosos bancos para su ejecución. En la de ayer participaron Barclays, BBVA, Citi, Credit Agricole CIB, JP Morgan y Santander.

Los datos de demanda reflejan el buen momento del mercado al que acude el Estado para, entre otras cosas, financiar sus gastos. Según destacan desde el Ministerio de Economía, la colocación de este miércoles refleja «el muy buen acceso a los mercados de capitales y la confianza de los inversores internacionales en la economía española».

Perspectivas

Esta buena marcha permite anticipar una perspectiva positiva de cara a que el Tesoro cumpla su objetivo de emitir unos 70.000 millones de euros netos este año, a pesar de que los expertos indican que el Estado tendrá que asumir un mayor coste al calor de las subidas de los tipos de interes.

El apetito parece ir ‘in crescendo’ ante un entorno macro más favorable que hace apenas unos meses, gracias sobre todo a la moderación de la inflación y un invierno más cálido de lo previsto.

La mejora de las perspectivas no solo afecta a España, sino también al resto de Europa. Alemania, por ejemplo, ha logrado esquivar la recesión y empieza a mostrar signos para el optimismo. El último ha sido el dato de la confianza de los empresarios, que en enero mejoró por cuarto mes consecutivo. El llamado índice Ifo que registra la estadística, se situó en 90,2 puntos, desde los 88,6 del mes anterior. Es su valor más alto desde junio de 2022.

Aunque la referencia debería haber impulsado ayer a las Bolsas, los inversores parecen agotados tras un inicio de año muy alcista y ayer optaron por una sana recogida de beneficios.

Algunos analistas apuntan, de hecho, a que los mejores datos macro conocidos recientemente han devuelto la prudencia al mercado, ante la perspectiva de que el BCE tenga vía libre para seguir subiendo sus tasas de interés de referencia. En ese sentido, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, volvió a reiterar el martes que el principal objetivo del organismo es la lucha contra la inflación.

El Ibex-35 cedió un 0,11%, lo que alejó al selectivo de su objetivo de cerrar sobre los 9.000 puntos. BBVA (-2,16%), Telefónica (-1,69%) y Repsol (-1,67%) lideraron las caídas.

Entre los valores que cerraron la jornada en ‘verde’ destacaron Rovi, con una subida del 3,38%, mientras que Aena subió un 2,84%, Amadeus un 2,42% e IAG repuntó un 2,10%.

wj en