Skip to content
La ecuatoriana «La piel pulpo» cierra un duelo reñido en Horizontes Latinos

San Sebastián, 23 sep (EFE).- La realizadora ecuatoriana Ana Cristina Barragán cierra este viernes la reñida competición de Horizontes Latinos de la 70 edición del Festival de San Sebastián con “La piel pulpo”, historia de la intensa relación de Iris y Ariel , mellizos de 17 años que viven en una isla separada del resto del mundo.

Inspirada en “Nadie sabe”, de Hirokazu Koreeda, Barragán escribe sobre una familia que vive aislada por decisión de una madre “herida por la ciudad” y que tiene comportamientos “erráticos y violentos”, explica la directora en una entrevista con Efe.

Los mellizos tienen una relación muy especial “hermética e íntima” en una película sobre sentimientos expresados ​​también más allá de lo verbal. A diferencia de “Canino”, de Yorgos Lanthimos, que la directora no vio hasta que se la recomendaron ya escrito su guión, estos son adolescentes “aislados en libertad”.

“Me interesa lo que no está domesticado, lo que se sale de los normativos”, explica Barragán (Quito, 1987), que pasó mucho tiempo en su infancia en la playa de Ecuador donde se rodó la película, donde su padre vive ahora, en un entorno natural de gran belleza.

No es el caso del padre de los chicos de “La piel pulpo”, que decide volver a la civilización y es un personaje que se siente avergonzado por su familia.

Durante la película se entremezclan oníricas imágenes submarinas de pulpos y moluscos, que representan, dice la directora, “un submundo de especies extrañas que simplemente lo habitan y son un enigma”.

“Me importa abordar personajes que no encajan en el entorno que les rodea y que emprenden una búsqueda desde su soledad” explica Barragán, cuyo primer largometraje, “Alba” (2016), se estrenó en el Festival de Róterdam, se presentó en más de 100 certámenes y recibió más de 30 premios.

DOCE PELÍCULAS A COMPETICIÓN

“La piel pulpo” es la duodécima y última película estrenada en el certamen Horizontes Latinos, selección de largometrajes del año, inéditos en España, producidos total o parcialmente en América Latina, dirigidos por cineastas de origen latino, o que tienen por marco o tema comunidades latinas del resto del mundo.

El concurso lo abrió el veterano director chileno Patricio Guzmán con un documental sobre la revolución que explotó en Chile en 2019 y que desembocó en una nueva Constitución para sustituir a la de Pinochet, recientemente rechazada en referéndum.

De Chile llegó también “1976”, una historia de Manuela Martelli sobre una mujer burguesa hastiada (Aline Kuppenheim), que se introduce en el peligroso ambiente de la oposición clandestina al régimen dictatorial mientras realiza un interesante viaje interior.

También mira a la política y la historia, además de a la literatura, “El caso Padilla”, del cubano Pavel Giroud, que muestra imágenes inéditas de una comparecencia autoinculpatoria del poeta Heberto Padilla ante el gremio de escritores tras haber sido detenido en 1971.

Los colombianos Andrés Ramírez Pulido y Fabián Hernández acuden, respectivamente, con “La Jauría” y “Un varón”, en la que en adentran en las historias de jóvenes marcados por la violencia y la pobreza. “La Jauría”, que recibió el Grand Prix en la Semana de la Crítica de Cannes, nos traslada a un centro experimental de rehabilitación en medio de la selva, y la ópera prima “Un varón” a la lucha por la supervivencia en las calles de Bogotá.

Aunque no viven en un entorno de delincuencia, son adolescentes también, con las emociones y ansiedades propias de esta etapa vital, los protagonistas de “Sublime”, del argentino Mariano Biasin, una historia LGTB que ganó el premio Sebastiane Latino, que concede el jurado compuesto por integrantes de la Asociación de Gays, Lesbianas, Trans, Bisexuales e Intersexuales del País Vasco.

Por su parte, la mexicana Natalia Beristain se ha presentado a la competición con “Ruido”, un grito contra la impunidad con el que se conoce la historia de Julia, que se convierte en una más de las mujeres que buscan desaparecidas por la violencia, en un drama protagonizado por Julieta Egurrola, madre de la directora.

El también mexicano Juan Pablo González concursa con “Dos estaciones”, cuyo protagonista trata de mantener a flote una fábrica de tequila en Jalisco en medio de poderosas corporaciones extranjeras.

“Tengo sueños eléctricos”, de la costarricense Valentina Maurel, se adentra en la relación de amor de un adolescente con su violento padre, mientras que “Vicenta B.”, del cubano Carlos Lechuga, retrata la santería como bálsamo para la soledad de las madres cubanas que pierden a sus hijos, bien porque se van de la isla o bien porque se queman en ella.

Por último, se ha presentado la primera película de la brasileña Carolina Makowicz, “Carbón”, en la que una familia que vive junto a una fábrica acoge a un capo argentino interpretado por César Bordón, en un relato en el que se muestra cómo se superado los límites del absurdo para escapar de la pobreza.

Mañana sábado en la gala de cierre del Festival de San Sebastián se conocerá la ganadora del Premio Horizontes, dotado con 35.000 euros destinado al director o directora ya la distribuidora en España.

Marina Estévez Torreblanca