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La expedición malagueña del Dakar regresa a casa

cudeca

Los pilotos ‘amateurs’ Alfredo Rubio y Alberto Benedicto valoraron este martes su experiencia en esta exigente prueba en la que llevaron el sello de Cudeca

La expedición malagueña del Dakar regresa a casa

Aún les cuesta creer que han vuelto a casa después de cumplir uno de los sueños de su vida y de enfrentarse a una de las pruebas más extremas del mundo: el Dakar. Sabían que, como pilotos ‘amateurs’ ya sus 55 y 62 años, no sería fácil la tarea para ellos. El gran objetivo era terminar y, aunque por una avería, tuvieron que desistir en la undécima etapa, los malagueños Alfredo Rubio (como piloto) y Alberto Benedicto (copiloto), pueden sentirse orgullosos de haber llevado extendida la imagen de Cudeca por el mundo gracias una esta aventura.

En la sede de esta asociación que ayuda a mejorar la vida de las personas que padecen cáncer, así como a sus familias, en Benalmádena, los protagonistas se invalidaron con su preparador, Miguel Puertas y el artífice de esta unión deportivo-solidaria, el exportador del Málaga y de la selección española, Koke Contreras. Quisieron unirse una vez más para cerrar el círculo y valorar, ante los medios, cómo fue la experiencia en el desierto a bordo de un buggy llamado Águila 349.

Rubio y Benedicto, que trabajan en una empresa relacionada con el ámbito de la construcción, decidieron lanzarse al vacío con este proyecto, aliarse, entrenarse, y sobre todo, hacerlo por una buena causa. Se puso entonces en contacto con su amigo Koke, quien les dio a conocer la labor de Cudeca. Nació entonces la misión ‘Aldakar por un granito de arena’, que ha logrado llevar a cabo el nombre de la provincia a esta prueba y dar voz a la asociación ya la lucha contra el cáncer. ¿Cómo? Con la presencia en redes sociales o, por ejemplo, realizando una rifa benéfica con materiales usados ​​en el Dakar y camisetas firmadas por deportistas como Joaquín e Isco, que se sortearon ayer.

«El saber que usar detrás del sello de Cudeca, me ha dado la fuerza para afrontar este Dakar sin molestias, siento qye me ha aportado mucho más que yo a ellos», se sinceró Benedicto, el copiloto del buggy, aún con una sonrisa de oreja a oreja y aún con ánimos de afrontar nuevas experiencias extremas junto a su compañero.

Eso sí, el repetir en el Dakar, lo pone en duda. Y es que la exigencia ha sido muy alta durante mucho tiempo: ·El tiempo que nos ha ocupado esto ha sido un año entero de preparación. Cuando terminas, piensas, ¿Ahora qué hago? De momento estamos pensando en qué hacer, yo estoy pensando en hacer el rally Mil Dunas en moto», avanzó el piloto del Águila 349, Rubio.

retirada

Ambos recordaron lo duro que fue decir adiós a la competición antes de tiempo, pero ante todo, aseguran que su paso por el desierto mereció la pena y que, aunque los problemas mecánicos les pusieron contra la espada y la pared en más de una etapa, consiguieron salir adelante y no llegar a pensar en un abandono anticipado. De hecho, el reconocido preparador de esta pareja de amigos, Miguel Puertas, valoró: «Se necesita resistencia mental para acabar la carrera más dura del mundo y Alberto y Alfredo han sacado matrícula de honor. En otros competidores vimos quejas, pero la de ellos era una actitud positiva y de superación, estoy superorgulloso de compartir con ellos este año, para mis dos personas normales se apoyó en héroes».

Palabras de un entrenador que ya cuenta con 12 ediciones del Dakar a sus espaldas y que ha sido director de un equipo profesional: «Para mi, el reto deportivo fue coger a una tripulación desde cero y llevarla preparada la carrera más dura del mundo. Estoy muy contento por el entrenamiento de todo el año»

No fue sencillo, comenzaron a entrenarse hace prácticamente hace un año, con temperaturas y condiciones extremas para intentar hacerse a lo que vivirían más adelante y, ya en carrera, recomponiéndose tras los pinchazos de ruedas, problemas de tracción y dolores de cabeza e inseguridades del momento Lo único de lo que se arrepienten Rubio y Benedicto es de no haber podido completar todas las etapas para dedicárselas a todas aquellas personas que hicieron posible que vivieran esta aventura, además, en nombre de Cudeca.