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¿La timosina alfa-1 regula las respuestas inmunitarias?

Descubierto en 1972, timosina alfa es una porción del péptido de timosina que se encuentra naturalmente en el cuerpo. Se realizaron estudios clínicos sobre FQ, TB, CMV, enfermedades respiratorias, hepatitis crónica y cáncer. En 35 países en desarrollo, se ha dado luz verde para tratar las infecciones crónicas por hepatitis B y C.

Ciencia de la timosina alfa-1

Regulación del sistema inmunológico por timosina alfa-1

La timosina alfa-1 es un potente regulador inmunológico aislado por primera vez del tejido de la glándula del timo. Hacer y regular la maduración de las células T es el trabajo del timo. Las células T juegan un papel vital en el sistema inmunitario adaptativo, donde ayudan a recordar infecciones anteriores y mejoran el rendimiento de otras células del sistema inmunitario para defenderse mejor de las nuevas.

Según estudios realizados en ratones sin glándulas timo, la timosina alfa-1 por sí sola es suficiente para restaurar la función inmunológica y evitar una infección generalizada. El péptido actúa a nivel celular del sistema inmunitario para activar las vías de señalización y potenciar la generación de citoquinas y otras moléculas que ayudan en la coordinación de la actividad de las células inmunitarias. Por lo tanto, la timosina alfa-1 tiene varias consecuencias prácticas para el sistema inmunitario.

La timosina alfa-1 se muestra prometedora como un componente valioso en el desarrollo de vacunas. Debido a los peligros asociados con la entrega incluso de infecciones vivas debilitadas, muchas vacunas ahora consisten en microorganismos inactivados (muertos). Desafortunadamente, las inmunizaciones inactivadas no brindan tanta protección.

El aumento de la respuesta inmunológica a las vacunas inactivadas inducidas por la timosina alfa-1 puede ser la respuesta a este problema. La consecuencia final sería no solo una mejor inmunidad, sino también una mayor inmunidad que duraría un período más prolongado. Esto puede ser útil en presencia de enfermedades potencialmente mortales como la gripe aviar, el VIH y otras.

Las capacidades de regulación inmunológica de la timosina alfa-1 también pueden ser útiles en otros contextos, como la sepsis. Una enfermedad potencialmente mortal, la sepsis es provocada por una reacción exagerada a una infección por parte del sistema inmunitario. Una respuesta inmunitaria modificable en esta situación tiene el potencial de salvar vidas y evitar daños en los órganos. La evidencia preliminar muestra que la timosina alfa-1 reduce la mortalidad y la morbilidad a largo plazo en pacientes con sepsis. Los primeros hallazgos muestran que la timosina alfa-1 podría autorizarse pronto como medicamento adyuvante para la sepsis; sin embargo, se requiere más estudio.

La timosina estimula el crecimiento axonal.

El sistema inmunológico tiene funciones cruciales en la maduración y el mantenimiento del cerebro de los mamíferos y otras partes del sistema nervioso central. Estudios recientes en ratones han demostrado que la administración periférica del péptido, conocido como timosina alfa-1, puede mejorar el rendimiento cognitivo. Varios genes implicados en la proliferación de neuronas y la formación de sinapsis parecen estar influenciados por la timosina alfa-1.

El péptido modifica el entorno del sistema nervioso para promover el crecimiento y el desarrollo mientras inhibe los procesos inflamatorios y neurodegenerativos. En pocas palabras, la timosina alfa-1 mejora tanto la estructura como la función del cerebro. El químico ha llamado la atención como un tratamiento potencial para los trastornos del desarrollo neurológico, incluida la parálisis cerebral.

Hepatitis y timosina alfa-1

Los especialistas pueden tratar eficazmente las infecciones crónicas por hepatitis B y C con timosina alfa-1, y el medicamento también es relativamente económico. Los profesionales con licencia también pueden usarlo con inmunizaciones contra ambos virus para aumentar su eficacia. Más de 35 países han autorizado la timosina alfa-1 para tratar la hepatitis B y C.

VIH y timosina alfa-1

Desde la década de 1980, cuando se identificó por primera vez el VIH, el tratamiento antirretroviral ha recorrido un largo camino, pero aún no puede restaurar la función inmunológica a los niveles previos al SIDA. Curiosamente, el tratamiento antirretroviral se ha asociado con disfunción del sistema inmunitario (especialmente en las células T citotóxicas) e inflamación crónica. Aquellos que reciben tratamiento antirretroviral altamente activo pueden beneficiarse de la timosina alfa-1 porque ayuda a restaurar la homeostasis inmunológica y mejora la calidad de vida (HAART).

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