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Los Hispanos sobreviven ante Noruega para luchar por las medallas

mundial de balonmano

España roza el KO, pero la genialidad de Álex Dujshebaev y las paradas de Pérez de Vargas abren las puertas de las semifinales tras una batalla épica con dos prórrogas

Los Hispanos sobreviven ante Noruega para luchar por las medallas

Pocos equipos representan los valores del deporte como la selección española masculina de balonmano. Los Hispanos cuentan con un sabio en el banquillo, Jordi Ribera, y grandes figuras en todas las posiciones, pero por encima de todo son un equipo con mayúsculas con un carácter competitivo a prueba de bombas. Cuando todo parece perdido ahí aparece ese extra que permite a España codearse con los mejores año sí y año también.

Noruega, ese conjunto con sello de Bundesliga alemana bajo el liderazgo de Sander Sagosen, fue mucho más que el talento de uno de los mejores jugadores del mundo, muy desdibujado en el lanzamiento por el enorme trabajo táctico español. Tumbó a España en la lona, ​​pero le permitió levantarse y una vez resucitado, el combinado hispano no perdonó la posibilidad de pelear por las medallas por quinto gran torneo consecutivo.

Muchos nombres tiraron del carro por momentos -Joan Cañellas, Adriá Figueras, Ángel Fernández…-, en una auténtica señal de identidad, pero dos destacaron por encima de los demás. El talento de Álex Dujshebaev y las paradas de Gonzalo Pérez de Vargas decidieron a la hora de la verdad.

El inicio de Noruega fue intimidante. A la durísima defensa nórdica solo le encontré las cosquillas la magia del mayor de los Dujshebaev. El polivalente zurdo del Kielce tiró de uno contra uno y finta ante los kilos de la muralla escandinava, pero en el otro lado de la cancha la gotera era constante en la zaga española. Ni minutos diez tardó Jordi Ribera en parar el partido para ordenar la defensa hispana, hasta ese momento de papel.

34
noruega

Bergerud, Barthold (8), Overby (2), Bjornsen (9), Sagosen (3), O’Sullivan (4) y Abelvik (2) -siete inicial-. Saeveras (ps.), Blonz, Gullerud (1), Gulliksen, Johannessen, Aga Eck, Overjordet, Grondahl (2) y Reinkind (3).

35
España

Pérez de Vargas, Ángel Fernández (7), Gedeón Guardiola, Peciña, Ferran Solé (3), Dani Dujshebaev (5) y Casado -siete inicial-. Corrales (ps.), Figueras (5), Serdio (1), Odriozola (2), Cañellas (5), Sánchez-Migallón, Valera, Álex Dujshebaev (7) y Maqueda.

  • Árbitros:
    Bojan Lah y David Sok (Eslovenia). Excluyeron a los noruegos Sagosen (2), Johannessen (2), Grondhal y O’Sullivan, ya los españoles Cañellas, Dani Dujshebaev y Sánchez-Migallón.

  • Marcador cada cinco minutos:
    3-2, 6-3, 7-6, 9-8, 12-11, 13-12 -descanso-, 16-15, 18-17, 20-20, 22-22, 24-24, 25-25 -primera prórroga-, 27-27, 29-29 -segunda prórroga-, 32-32 y 34-35.

  • incidencias:
    Partido de cuartos de final del Mundial de balonmano disputado en el ERGO Arena de Gdansk.

Los problemas se multiplicaban sobre el 40×20, pues el portero Torbjorn Bergerud empezaba a entonarse, en la línea de su actuación contra Alemania. La distancia de cuatro goles (7-3) invitaba a agitar el árbol en busca de la reacción, con Cañellas en reemplazo del desacertado Agustín Casado. El central del Melsungen no disputó el partido contra Francia de la ronda principal por problemas físicos y su estado de forma no era el mejor para un duelo a vida o muerte.

La mejor noticia llegó con la segunda exclusión de Sagosen. Con 45 minutos de partido por delante la gran estrella noruega se situaba al borde del abismo de la roja mientras un parcial de 0-4 igualaba el partido. Así es el balonmano, un deporte vertiginoso en el que un partido cambia de guion en un visto y no visto. La defensa, seña de identidad hispana, ya era otra. Sagosen, O’Sullivan y compañía entraron en barrena y acumularon pérdidas, de las que permiten a los hispanos correr y sacar brillo a la definición de sus extremos.

España remó hasta ponerse por delante en el marcador (9-10), pero cuando lo más difícil parecía hecho, Noruega sostuvo el pulso y se repuso a través de sus pesos pesados ​​y el excelente porcentaje de paradas de Bergerud, alrededor de un estratosférico 50 % Sus trece goles llegaron de la mano de hombres que partieron en el siete inicial, lo que a pesar de la mínima ventaja nórdica al descanso (13-12) invitaba a pensar que Noruega acabaría pagando su menor profundidad.

Sin embargo, Noruega no dio síntomas de agotamiento tras la pausa, a pesar de que el intercambio de golpes lo sostenía con su núcleo duro mientras España movía el banquillo. Faltaba un poco de pausa a la hora de organizar los ataques, un defecto poco habitual en los hispanos que obligaba a hacer la goma. Con el duelo en vilo aparecieron las paradas de Pérez de Vargas, en ese momento de iluminación que suele regalar en cada partido. Resoplaba Sagosen, negado como casi nunca en el lanzamiento y limitado en defensa por las dos exclusiones.

Noruega respondió con la aparición en escena de hombres de segunda unidad como Gullerud, Grondahl y Reinkind, pero especialmente castigó a España con el total acierto de sus extremos, el diestro Barthold y el zurdo Bjornsen, que sumaron la mitad de los tantos de su equipo . Saltaron las alarmas con el 24-22 a falta de ocho minutos para el final pero Figueras salió al rescate con su maestría para encontrar los espacios en el pivote.

resurrección

Tocaba echar el resto en defensa y las torres de la muralla hispana le metieron piernas al asunto hasta desesperar a Sagosen. Cada gol costó un mundo y el fallo desde el punto de penalti de Figueras, el faro del ataque español en el tramo final, situó a España en una situación límite. Con uno abajo y en inferioridad hasta el final del partido Álex Dujshebaev erró a 20 segundos del final, lo que dejaba prácticamente eliminada a España, que resucitó con el pasivo nórdico en un error garrafal y el tanto ‘in extremis’ de Dani Dujshebaev a la contra.

Los Hispanos se vieron haciendo las maletas pero volvieron a la vida para diez minutos de prórroga no aptos para cardiacos. Esta vez fue España la que tenía la victoria en la mano con ventaja mínima y posesión, pero no resolvió y permitió al conjunto noruego forzar otro tiempo extra.

No había manera de decidir una partida en tablas permanentes. Era como un ‘déjà vu’, pero el desenlace esta vez tendrá acento español. Dani Dujshebaev tiró de brazo desde la larga distancia para desatascar un ataque que pintaba feo, pero la guinda la puso el explosivo Pérez de Vargas. El azulgrana se agigantó y le negó cualquier centímetro de espacio al hasta ese momento entonado Barthold. No había tiempo para más, la embarcación hispana había sobrevivido al naufragio y alcanzó la orilla de las semifinales, ese olimpo en el que llevó instalado en los últimos cinco grandes torneos.