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Reforestación de un terreno tras la extinción de un incendio

Rafael González |

Madrid, (EFE).- Controlar la erosión y protección del suelo; cortar, sacar y retirar la madera, así como los restos leñosos horribles quemados; reparar los desperfectos ocasionados en las infraestructuras viarias y llevar a cabo la repoblación o siembras, conforme las primeras actuaciones a realizar tras la extinción de incendio un forestal para poder llevar a cabo su recuperación.

Pero, ¿en todos los casos resulta necesario optar por la reforestación tras un incendio forestal? No en todos, ha explicado a EFE el ingeniero forestal y socio de la plataforma de reforestación «Reforestum» Juan Carlos Maldonado, quien ha señalado que depende del tipo de vegetación y especies que se han visto afectadas.

Brotes verdes en la zona quemada del incendio forestal que arrasó la Sierra de la Culebra. EFE/Mariam A. Montesinos

Pues, por ejemplo, hay determinadas especies de coníferas «muy resilientes y perfectamente adaptadas a los incendios», que «aprovechan las altas temperaturas para abrir sus piñas y diseminar su semilla».

Otras especies, como las quercíneas, rebrotan de cepa tras el incendio, por lo que en estos casos no es necesario reforestar, sino llevar a cabo sólo tratamientos posteriores de ayuda a la regeneración mediante desbroces o clareos para consolidar un futuro vigoroso de la masa adulta arbórea, ha declarado.

Asimismo, según este experto, también «nos puede interesar desde el punto de vista de la gestión forestal dejar zonas sin reforestar, que pueden servir de áreas cortafuegos naturales en un futuro».

Y, ¿cuánto tiempo aproximado tiene que pasar para que un terreno se dé por recuperado? «Es una pregunta compleja», ha confesado Maldonado, porque tras un incendio se pierde mucha materia orgánica debido a las altas temperaturas, que afecta a los microorganismos que habitan en las capas superficiales.

Además, «la erosión también provoca mucha pérdida de suelo fértil. Pueden pasar entre 1 y 5 años para recuperar la fertilidad del suelo. Recuperar la cubierta vegetal anterior al incendio es otro tema. Podemos hablar de entre 2 y 3 años si la zona incendiada estaba poblada de matorral o de períodos mucho más largos si hablamos de masas forestales maduras».

Especies pirófitas

«Absolutamente todas las especies vegetales son afectadas por los incendios», ha recalcado este ingeniero, quien ha agregado que, sin embargo, a las pirófitas o pirófilas «les gusta el fuego» porque «son capaces de soportarlo».

«Absolutamente todas las especies son afectadas por los incendios vegetales»

Esto supone una ventaja en lugares y climas donde estos siniestros son recurrentes, pues las especies que no los soportan dejan ese nicho para las que sí los resisten, ha agregado.

«En climas mediterráneos y en la península Ibérica tenemos muchas especies resistentes a los incendios y como especies arbóreas podemos citar las encinas, robles, enebros, algunas especies de pinos y en relación a las especies arbustivas podemos encontrar jaras, brezos o romeros, entre otras », ha apuntado.

La fauna silvestre, probablemente, sea la mayor perjudicada tras un fuego que destruye su hábitat, ha asegurado Maldonado, quien ha recordado que los animales se desorientan, sufren estrés, deshidratación y pérdida de nidos, pierden su nicho natural y se ven obligados a buscar nuevos hábitats.

recuperación temprana

«Todos estos factores influyen decisivamente en su capacidad reproductiva. Por tanto, la restauración temprana de los terrenos afectados por un incendio es básico para la recuperación de la biodiversidad y hábitats para la fauna», ha recalcado.

Además a través de la reforestación, las empresas pueden neutralizar sus emisiones residuales de CO2 e involucrar a sus comunidades en los proyectos forestales que apoyan, ha apuntado el director general y cofundador de «Reforestum», Diego Sanz.

Edición web: Javier Agramunt Valero