Skip to content
Top 14 – 14ª jornada: Adrien Séguret, el acento occitano del Castres Olympique, que recibe al Racing este sábado

lo esencial
Encontró su lugar en el corazón del ataque de Castres. Adrien Séguret, que llegó este verano procedente de Grenoble, es uno de los 23 jugadores que pusieron en duda el Stade Toulousain la semana pasada. Con sus orígenes en el Aveyron, su formación en el Tarn, simboliza la regionalización de Castres Olympique, que recibe al Racing en Pierre-Fabre este sábado.

Un corte de pelo para todo uso, una sonrisa bien alineada, una estatura estándar (1,83 m, 95 kg). A diferencia de algunos de sus compañeros de equipo, Adrien Séguret puede ir de incógnito en el mercado. Por otro lado, en el terreno del Top 14, se está labrando una reputación. La continuación lógica de una carrera que el central de 24 años inició de lleno en el Tarn: “Me formé en Albi. Cuando tenía 18 años, me fui a Lyon. Allí estuve dos años, en Espoirs, y allí jugué 10 partidos profesionales. Luego, estando cedido por la LOU, fui cedido por una temporada por la LOU a Mont-de-Marsan. Una vez que terminó mi préstamo, opté por quedarme en Pro D2 y me dirigí a Grenoble. Club en el que viví dos temporadas. »

Por pudor, no lo menciona. No obstante, en su currículum alinea una buena trayectoria con la camiseta nacional al hombro, entre la tricolor sub-19, y sobre todo un título de campeón del mundo sub-20 en 2019.

Aveyron nativo

Según su cédula de identidad, Adrien Séguret podría ser parisino, ya que nació el 22 de julio de 1998 en la capital. “Es porque mi papá estaba estudiando en París en ese momento. Pero mi familia es de Aveyron”, explica. Una familia que también ha dejado su huella en el rugby ruteno. Su abuelo, Jacques, fue figura del Stade Ruthénois, pero también jugó en Albi, marcando la historia de la SCA con una broma en el partido del XIII.

Un abuelo que también fue presidente del Stade Ruthénois de 1967 a 1971, club campeón de la segunda división francesa en 1970. Su padre también jugó en el Rodez, junto a un nombre cuya afición CO, en 1993, recuerda: Gilbert Pagès. El trasfondo familiar también explica un poco el de Adrien.

Agradecido con el Pro D2

Después de un comienzo complicado, el centro ahora ha encontrado su lugar en el CO: “No fue fácil, especialmente en los primeros meses. Por muchas razones. Primero, es el Top 14, salí de tres años de Pro D2. Luego, llego en un grupo sólido, me tomó tiempo adaptarme, en el campo e incluso fuera. Está empezando a mejorar. El hecho de encadenar los partidos aporta confianza. Hay mucha competencia en el medio, pero es positiva y beneficiosa. Nos comunicamos mucho, nos llevamos bien, aprendo cada día, en ataque pero sobre todo en defensa donde sobran referentes imprescindibles. En el centro todo va muy rápido y el más mínimo error puede salir caro. Tienes que mantenerte limpio en ataque también, en contacto no debes cometer errores. »

Y si continúa su aprendizaje en la élite, Adrien Séguret no olvida lo que le aportó la Pro D2. Un campeonato del que de buena gana predica los beneficios. “No es obligatorio pasar por el Pro D2, pero si tuviera un consejo que darle a un jugador joven, sería que lo hiciera. Es muy formativo, es un campeonato donde los jóvenes tienen tiempo de juego. En Grenoble, en dos años, jugué 54 partidos, me utilizaron mucho. Estamos acostumbrados a encadenar partidos, lo siento esta temporada, estoy preparado para eso, mi cuerpo y mi cabeza están preparados. Y eso, se lo debo a la Pro D2. “Agradecido con el Pro D2, pero también a gusto en una tierra que lo vio crecer, con acento occitano, Adrien tiene un futuro brillante en Castres.