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Una guerra cada vez más cerca de Torrevieja

La movilización de reservistas de la semana pasada está causando preocupación entre la comunidad rusa en Torrevieja, muchos de los cuales todavía tienen familias en su tierra natal.

“Verlo en la televisión es una cosa, creer lo que te dicen los canales rusos es otra, pero cuando te afecta directamente a ti y a tu familia es algo completamente diferente”. Así resume el empleado de un supermercado ruso en Torrevieja el sentir de muchos de sus conciudadanos que viven en la ciudad, tras el anuncio del presidente Vladimir Putin de la movilización parcial de 300.000 reservistas para reforzar el esfuerzo bélico en Ucrania.

“Nadie habla de eso, ni nadie quiere hablar de eso en público, pero los que estamos aquí y tenemos hijos en edad militar nos sentimos aliviados de que no puedan ser convocados. Afortunadamente estamos muy lejos”, dice una mujer de mediana edad en el mismo supermercado cuando se le pregunta sobre el miedo al reclutamiento forzoso que ahora es una realidad entre la población general rusa seis meses después de que comenzara la guerra. “Lo lamentable es que no podremos regresar a nuestros hogares en Rusia durante mucho tiempo por temor a ser localizados”.

Nadie que nos hable nos dará su nombre, nadie está dispuesto a salir en una foto. La espiral del silencio, esa que valida una opinión mayoritaria porque nadie está dispuesto a expresar lo que realmente siente, también funciona con eficacia en Torrevieja, a 4.000 kilómetros de Moscú.

Después de más de 200 días de guerra en Ucrania, los ciudadanos ucranianos obligados a huir de su país constituyen ahora el segundo grupo de población extranjera más grande de la ciudad, solo superado por los británicos y ahora muy por encima del número de residentes rusos registrados como Más de mil trescientos nuevos habitantes ucranianos se han instalado en Torrevieja en los últimos meses.

Atrás quedaron los días de grandes compras en efectivo. De inversiones millonarias en inmuebles en ferias inmobiliarias organizadas en el Auditorio Internacional con apoyos municipales y provinciales o la llegada de familias de clase media-alta que podían permitirse vivir en Torrevieja y Orihuela Costa sin ningún problema, manteniendo su actividad económica de vuelta en rusia

Ahora las banderas tricolores rusas, que ondearon libremente hasta hace muy poco tiempo, han desaparecido de los establecimientos inmobiliarios y hoteleros.

Globus es una de las principales asociaciones rusas de la ciudad. Su sede es una unión cirílica única de bar, salón social y biblioteca, que comparte su gran espacio con un negocio inmobiliario. Escondidos en cajones cerrados con llave, entre otros artículos, están los carteles del festival de cine ruso que trae su cultura cinematográfica a la ciudad todos los años, aunque este año, entre los cambios, el festival perdió el «ruso» en su nombre. Sin embargo, la alteración no impidió que cientos de residentes ucranianos protestaran contra el evento frente al Teatro Municipal.

Entre los miembros de la asociación rusa tampoco nadie quiere hablar, aunque por diferentes motivos. Sólo nos piden que nos vayamos. “Hemos hecho muchas declaraciones desde que empezó el conflicto para explicar nuestro punto de vista, pero en todas hemos salido perdiendo ante los medios españoles, por eso ahora nos han dicho que no hablemos con la prensa”, dijo una joven cuando cuestionado por los medios españoles.

“Hace 20 años que vivimos en Torrevieja. Estamos muy lejos”, dice otra mujer de mediana edad. No dirán nada más.

La ocupación de Crimea allá por 2014 ya había cambiado muchas cosas en la relación entre rusos y ucranianos en Torrevieja. Las dos comunidades coexistieron casi como una sola en muchas actividades económicas y culturales, utilizadas para el beneficio mutuo de ambas comunidades. Pero ahora la nacionalidad está por encima de todo. Las diferencias están presentes en la vida cotidiana de ambos grupos. En Torrevieja donde ahora son simplemente invasores e invadidos.

Y ahora, salir de Rusia, cada vez más complicado desde el pasado mes de febrero, empieza a ser un problema para los residentes rusos en la ciudad, a no ser que tengan cierta capacidad económica. Pero con la movilización de ‘los inocentes’ se está produciendo ahora un auténtico éxodo de ciudadanos rusos que se está trasladando a los precios de los billetes de avión, aunque en esta fase inicial todavía es demasiado difícil de cuantificar.

Los empresarios que siguen haciendo negocios en Rusia pagan hasta cuatro mil euros, a menudo más, por dos billetes de avión Alicante-Estambul-Moscú, mientras que a principios de año se podía conseguir un viaje de ida y vuelta sin escalas por 300 euros.



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