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Valses, polcas y niñas del coro

El maestro Franz Welser-Möst dirige la Filarmónica de Viena. / EFE

Filarmónica de Viena

Por primera vez en la historia un grupo femenino cantó en el Concierto de Año Nuevo, en el que una organización ecologista intentó desplegar una pancarta

Valses, polcas y niñas del coro

Un concierto de Año Nuevo a cargo de la Filarmónica de Viena debe ser fiel a la tradición, y el de este año que comienza lo fue en la medida en que hubo polcas, valses y música de los hermanos Strauss. No hubo sorpresas en ese sentido, aunque sí dos novedades: la frustrada protesta de un grupo ecologista y la participación por primera vez en su historia de un coro de niñas.

Dirigida por el maestro austriaco Franz Welser-Möst (Linz, 62 años), que ya dirigió la orquesta en las ediciones de 2011 y 2013, la Filarmónica actuó este domingo en la Sala Dorada de la ‘Wiener Musikverein’, que se encontró repleta de publico

Los músicos ejecutaron 15 piezas en el programa principal, de las cuales 14 nunca habían sido interpretadas en los 83 años de historia del evento. Únicamente el vals ‘Aquarelas’, de Josef Strauss, se había incluido en el repertorio del concierto correspondiente al año 2002. «Quiero demostrar que aquí se esconden muchos tesoros maravillosos que merecen la pena desenterrar. Para mí es un emocionante viaje de descubrimiento y creo que la gente escuchará y dirá: «Vaya, ¿por qué no hemos oído esto antes?», afirmó el director unos días antes del concierto.

En vez de la consabida marcha, Welser-Möst rompió el hielo con una polca rápida, una composición de Eduard Strauss, titulada ‘¿Quién sale a bailar?’ A partir de ahí la orquesta atacó célebres piezas de la dinastía Strauss y de otros autores vieneses de la época, como Carl Michael Ziehrer, Franz von Suppè y Josef Hellmesberger. Todo ello acompañado de la participación en tres composiciones del Ballet Estatal de Viena, con la coreografía de la británica Ashley Page.

La costumbre manda, así que el recital terminó con varias piezas de propina, entre ellas la imprescindible ‘Marcha Radetzky’

En la segunda parte, la Filarmónica interpretó la obertura de la opereta cómica ‘Isabella’, de Franz von Suppè; el vals ‘Perlas de amor’ y la ‘Polca de Angélica’, de Josef Strauss; la polca rápida ‘Arriba y lejos’, de Eduard Strauss, y la polca francesa de Josef Strauss ‘Coraje alegre’. Fue en este momento cuando se produjo un estreno histórico. Por primera vez en este concierto se pudo escuchar un coro de niñas, el del ‘Wiener Chormädchen’, que elevó sus voces junto a sus afamados colegas de los ‘Niños Cantores de Viena’. Según un teletipo de la agencia de noticias APA, los agentes de la policía local abortaron durante el descanso el intento de una protesta de seis activistas en contra del cambio climático. La organización medioambientalista Última Generación comunicó que sus miembros tenían la intención de desplegar una pancarta con el lema ‘Dos años más’, para reclamar a los políticos que actúan de manera urgente contra la crisis medioambiental.

La costumbre manda, así que el recital terminó con varias piezas de propina. Una de ellas fue ‘El Danubio azul’, de Johann Strauss hijo, y la ‘Marcha Radetzky’, de Johann Strauss padre, que los asistentes acompañaron con palmas de forma entusiasta. Todos de acuerdo con las palabras de Friedrich Nietzsche invocadas por el director: «La vida sin música sería un error». El concierto de 2024 será dirigido por el alemán Christian Thielemann, quien ya estuvo al frente del recital en 2019.